martes, 15 de febrero de 2011

La biología del vello en la línea de acción de la depilación láser

El vello que cubre nuestro cuerpo es un elemento mucho más complicado de lo que parece, como podrá confirmar cualquier especialista de un centro de depilación y fotodepilación de Madrid. El vello, el pelo de nuestra cabeza, contribuye a transmitir la información sensorial, al tiempo que, por ejemplo, nos da esa identidad de género que diferencia los sexos. Las mujeres no tienen vello corporal, por lo menos abundante, y los hombres sí.

Y es precisamente una anomalía en ese plano de la distribución del vello corporal donde entra en juego la depilación láser. Los centros de depilación láser de Madrid, sin ir más lejos, ayudan a eliminar el vello del cuerpo de las mujeres allí donde su presencia contradice la norma biológica de que las mujeres no desarrollan vello corporal.

El vello, el pelo del cuerpo humano es un elemento complicado, sí, pero fascinante desde el punto de vista biológico. Por ejemplo, es la única estructura viva de nuestro cuerpo que es totalmente renovable sin dejar cicatrices.

Y aún hay más. La base de la que arranca el vello en la piel, los folículos, se forman en los primeros estadios de la vida. Un feto, con apenas 22 semanas de vida, ya tiene dispuestos en su cuerpo los folículos pilosos de los que brotará el pelo y el vello de todo su cuerpo. Los que de mayor deseará ver y engalanar y los que detestará y que, con decisión tal vez en el futuro deje tratar a los especialista de los centros de depilación láser y fotodepilación de Madrid.

Folículos pilosos que sumarán cinco millones de puntos desde los que brotar, un millón de ellos en la cabeza y una décima parte de esta cantidad en el cuero cabelludo. Una cantidad ingente de posibilidades de que el vello, por el motivo que sea, luzca en algún lugar en el que no deseamos. Una oportunidad para la depilación láser médica.

El vello está formado, desde el punto de vista biológico, por dos estructuras bien definidas, el folículo, del que hemos hablado, y que está situado en la piel y el tallo, el vello en sí, que arranca del folículo y se extiende hacia arriba.

El folículo es una estructura inserta en la piel que es la responsable del crecimiento del vello. En la base del folículo se encuentra el verdadero mecanismo de germinación y crecimiento del vello. Papilas a las que llegan capilares o pequeños vasos sanguíneos que alimentan las células que, a la postre, son las responsables del crecimiento del vello y de su empuje hacia la superficie de la piel. Y es en la anulación de una parte de ese proceso donde interviene la moderna acción de la depilación láser.

Lo prodigioso de este crecimiento del vello es que las células que lo alimentan se dividen, se generan, mucho más rápido que las de cualquier otra parte del cuerpo, incluso que las de órganos muy activos como el corazón o los pulmones. Las células contenidas en el bulbo, en el folículo, se separan y se reproducen cada 23 ó 72 horas, todo un récord en la biología humana.

Pero hay más. El folículo está envuelto en dos fundas, una exterior y otra interior. Ambas son las responsables de proteger al vello en crecimiento, pero también de moldearlo mientras se proyecta hacia arriba, también en su crecimiento.

La funda interior sigue el eje del vello y se cierra por debajo con unas glándulas sebáceas, que contienen un aceite muy importante que es la responsable de la tersura del vello. El sebo de la glándula sebácea es vital como acondicionador natural. Otra glándula vecina, la apocrina es la que aporta el color que tiene una base genética.

La producción de sebo es también una condición sexual, es muy abundante en la adolescencia y va remitiendo con la edad, muchísimo más en las mujeres que en los hombres, en cuya piel juega un importante papel como sostenedor de las condiciones de hidratación y flexibilidad de la misma piel, como muy bien saben los especialistas de los centros de depilación láser de Madrid, que conocen como operan estas glándulas y el juego que ofrecen en la aplicación de la técnica de la depilación láser profesional y médica.

El sistema físico del vello se completa en la funda externa con la presencia de un músculo que se sitúa debajo de las glándulas y que tiene una textura fibrosa. Este músculo se contrae o no y es el responsable de las variaciones naturales de la inclinación del vello con respecto al eje de la piel en la que se apoya y se hunde.

La segunda estructura básica del vello es el tallo, cuya naturaleza es una paradoja en sí. Está compuesto de estructuras inactivas, por una forma de proteína organizada en capas llamada queratina. El vello tiene tres capas, la primera y más interna es la médula, la contigua hacia afuera es la corteza y la que vemos y que funciona como envoltura es la cutícula.

La corteza es la que constituye la mayor parte del tallo del pelo. La cutícula está formada por escamas muy apretadas en una disposición que recuerda a las que se dejan ver en las tejas de los techos de los edificios. La última de las capas, la cutícula, es el objetivo de la industria cosmética, en la que se dejan ver desde los baños de color hasta las moléculas que dejan los perfumes y lacas.