viernes, 19 de febrero de 2010

Un brazo rasurado por error es el inicio de la historia de la depilación láser

La depilación láser y las técnicas de aplicación asociadas a ella son muy recientes. Tan recientes como que el descubrimiento de las posibilidades del láser para la eliminación del vello no deseado no tiene aún cuarenta años de existencia. El inicio de la historia de la depilación láser, la de su nacimiento, se parece mucho al descubrimiento de las microondas que hoy usamos con nuestros hornos caseros, o el de la penicilina; ambos fueron frutos de la casualidad. La casualidad y la capacidad de su descubridor para relacionar causa y efecto son el inicio de la historia de la depilación láser.

El láser, un sistema que concentra la luz en un haz muy fino, fue descubierto en el año 1958, y constituyó uno de los mitos técnicos de la Guerra Fría, que inspiró la cultura popular durante décadas. Cómics, series de televisión o películas, acercaron las potencialidades del láser al imaginario tecnológico y futurista colectivo de las sociedades occidentales, sobre todo de la norteamericana. En esta coyuntura, los médicos de los años sesenta, también lo tenían presente. Siempre sospecharon que el láser podía tener una aplicación útil para la eliminación de tejidos dañados, y, por extensión, ser beneficioso para la depilación selectiva.

Sin embargo, las teorizaciones se acabaron y se dio paso a la práctica como consecuencia de un hecho casual. Sucedió, que un investigador que estaba probando diferentes ondas de láser a principios de los setenta, expuso su brazo de forma accidental al haz de luz. En un abrir y cerrar de ojos, vio como el vello del brazo desaparecía, aunque, y esto es lo sorprendente, sin afectar a la piel, sin quemarla. La valía del descubrimiento estuvo en que el técnico fue capaz de relacionar muchas semanas después las persistentes zonas sin pelo de su brazo, donde ya no crecía el vello, con aquel acontecimiento.

A partir de ahí, se inició la primera investigación para descubrir las posibilidades potenciales de los haces de luz concentrada para la depilación láser. Se probaron diferentes tipos de aparato y de ondas, sobre pieles y vellos de diferente naturaleza, hasta alcanzar, finalmente, la aprobación de la FDA estadounidense, la agencia estatal que autoriza los equipos y procedimientos médicos. Una institución de referencia a nivel mundial.

No obstante, la tecnología de la depilación láser estaba en los años setenta aún en mantillas, los primeros modelos comerciales arrastraban inconvenientes en ciertos casos concretos en los que las pieles muy sensibles resultaban sobreexpuestas produciéndose enrojecimientos, ampollas e inflamaciones, consecuencias hoy totalmente superadas.

Ése sería el comienzo titubeante de la historia de la depilación láser permanente y sus sistemas de aplicación que hoy podemos encontrar y disfrutar con total seguridad en muchas de las clínicas y centros especializados.

En estos cuarenta años, el sistema de depilación láser no ha detenido su evolución. Por un lado, mejorando las técnicas de aplicación sobre la piel para hacer más confortables los tratamientos; y por otro, optimizando el diseño de los equipos, cada vez más móviles, ligeros, sencillos y ergonómicos,

Así, al hilo de esa evolución, nacieron los tipos de aparatos especializados que hoy se reparten en los centros y clínicas para la depilación láser, los Rubí, Alejandrita, Neodimio y de Diodo, que se han ido adaptando a las necesidades médicas y estéticas actuales.

Una evolución, o línea de investigación paralela al láser, es aún más reciente, se trata del sistema de luz pulsada intensa, o también IPL, por sus siglas en inglés; que proporciona una depilación con luz que no es láser en sí, es lo que en lenguaje técnico se denomina fototermólisis selectiva que no es otra cosa que la aplicación de un haz de luz intenso, que penetra en el folículo y lo destruye, sin afectar al tejido circundante.

La historia de la depilación láser nació del brazo rasurado de un especialista. Su evolución no se ha detenido y su futuro son todo promesas para una tecnología con bondad de servicio.

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