Los libros de historia generalistas no lo recogen, no citan la historia de la depilación humana como un hito importante en la evolución de su convivencia en sociedad. La historia de la depilación no aparece entre los hitos que marcan monarquías, batallas o revoluciones. Pero ahí ha estado, entre las gentes, en la vida privada, como una manifestación cultural más dentro de la gran historia que forma el relato de los acontecimientos que ha protagonizado el hombre. Desde las cavernas a la depilación láser, la historia de la depilación ha acompañado la evolución y los cambios de los tiempos.Los hombres que dejaron las cavernas, pasaron en los tiempos remotos a vivir en cabañas más confortables con unas normas de convivencia mucho más elaboradas y unas exigencias sociales, con una evolución marcada, que debió proponer una limpieza en los cuerpos que se alcanzó, en parte con la depilación, y que no ha parado hasta alcanzar la eficiencia de la actual depilación láser.
No es difícil imaginarse a los atletas griegos depilándose todo su cuerpo en competiciones que los hombres disputaban desnudos, como los relata la evolución de su imagen reflejada en pinturas y bajorrelieves. Tampoco nos resulta muy difícil desentrañar los motivos que llevaron a las mujeres de la Edad Media a depilarse la parte frontal de la cara, la frente, su parte alta.
Una moda que hoy nos resulta muy extraña y poco femenina, pero que marcó todo un hito, como nos recuerdan también las pinturas de la época. Cuadros como los de la reina Isabel I de Inglaterra, algún tiempo después que siguieron fijando sus preferencias estéticas en esas maneras de eliminar el vello de la cara.
Algún tiempo antes, en realidad mucho tiempo atrás, los normandos que asaltaron esa misma Inglaterra desde la costa francesa en tiempos del rey Williams también se depilaban el pelo que crece sobre la parte alta de las orejas. El motivo seguramente sea evitar que las largas melenas que solían tener sobre colgando sobres sus cabezas aquellos antiguos guerreros, pudieran convertirse en un asidero que el enemigo pudiera utilizar en la lucha cuerpo a cuerpo de las batallas para sujetarlos y reducirlos.
Al hilo de este comentario, otro motivo que también ha estado presente en la historia de la depilación de los guerreros es el de utilizar la eliminación del pelo, del vello corporal, como una fórmula identificativa de los miembros del grupo, de la mesnada. En una lucha cuerpo a cuerpo, en la que todos parecían iguales, todos podían vestir de forma parecida, en ejércitos que no estaban uniformados; la forma en la que se cortaba el pelo, podía ser una marca identitaria para no confundir a los amigos con los enemigos.
De la misma manera que los tatuajes siempre han sido parte de la liturgia del hermanamiento de sangre de los guerreros, la forma en la que se han producido los cortes del cabello, como es el caso de los normandos, funcionaba como una señal de identificación de grupo.
¿Recuerdan cómo aparecen los indios mohawks en las películas con el pelo de la cabeza recortado para dibujar una banda central, arriba y en el centro de la cabeza? Un ejemplo, de uno de los formatos de esta fórmula de identificación. Afeitarse juntos antes de la batalla, formaba parte del ritual de hermanamiento entre iguales y una forma de afianzar y reconocer el vínculo común.
Otra forma de identificación de grupo es la conocida tonsura de los monjes, que se rapaban la parte alta de sus cabezas, dejando libre y con pelo las partes bajas de las mismas. Lejos quedan, en esta evolución de la historia de la depilación del cuerpo y de la cara de la novia antes de la celebración del matrimonio. Un ritual que hoy nos resulta extraño, como sucede con las prácticas de los egipcios, aún más atrás en el tiempo.
Épocas remotas en la historia de la depilación. La evolución ha sido imparable desde los tiempos de aquel rey persa al que una profecía de aseguró que iba a morir de la mano de un asesino armado con un cuchillo. Desde entonces, el rey nunca se afeitó con navaja, sólo empleaba carbón ardiente para chamuscar, quemar y recortar el vello que le crecía en la cara.
Hoy, un rey así no se sentaría en un trono y probablemente nadie votaría a alguien, a un político, con un look inadecuado. Muchos políticos modernos se han dejado seducir por la depilación láser para mejorar su imagen pública, todo hay que decirlo. Aunque siempre podremos hacernos eco de aquel refrán que dice cuando las barbas de tu vecino (tu rey) veas quemar, por las tuyas a remojar.
La eliminación del vello como marca de identificación en la historia de la depilación.
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